Geomorfología de la Cueva del Viento   

   Desde el punto de vista geomorfológico la cueva presenta una   amplísima variedad de estructuras de origen primario: estalactitas de lava, cascadas lávicas, terrazas laterales, lagos de lava, etc, así como concreciones exógenas de diferente composición: carbonato cálcico, cristobalita y otros compuestos de sílice.                                                                        
    La cueva del Viento está formada por coladas basálticas cuyos materiales proceden de procesos eruptivos generados en las Cañadas del Teide.
    La Cueva del Viento presenta una complejidad extraordinaria en todo su recorrido, de modo que son frecuentes los puntos donde convergen o se encuentran dos galerías, que a veces se encuentran a distintos niveles. Precisamente, muestra tres niveles de profundidad diferentes: uno más superficial, otro medio y otro más profundo, que se podrían explicar según algunos expertos por lo abrupto y lo pendiente del terreno por donde descendió la lava, de manera que afirman a mayor ángulo de pendiente de la superficie, mayor será la complejidad del tubo volcánico.

       En cambio, otro grupo de expertos no está de acuerdo con esta idea y creen que los factores que influyen en esta complejidad son muy variables y que el motivo anteriormente expuesto sólo sería uno más entre otros muchos. Además, existen otros tubos volcánicos de mayor pendiente que la Cueva del Viento y sólo presentan un único tubo. Por ello, la teoría anterior queda prácticamente descartada.
       En cuanto a la decoración de la cavidad existen diversos tipos de estructuras que se desarrollan en el techo, suelo y paredes de la cueva:
      Jameos y entradas: Las bocas 1,2,3,5,y 6 son jameos claramente de origen secundario, mostrando en su interior bloques desprendidos del techo. En cambio la boca 4, que se corresponde con el pozo de acceso a la galería del Sobrado Inferior constituye una abertura natural de origen primario. La boca 7 que supone la entrada superior es artificial, producida por los trabajos de una excavación minera y está actualmente tapiada. El acceso es practicable en las demás entradas, excepto en la 4 y 6, ambas en el Sobrado, debido a que se encuentran justo en el techo y a una distancia considerable del suelo. La entrada 6 está actualmente bloqueada con piedras fijadas con resina y es impracticable.
     Terrazas y bancos laterales: la cueva del Viento presenta una amplísima variedad en formas apriétales a lo largo de su recorrido, especialmente en las galerías Breveritas, Piquetes y Sobrado. Las cornisas, terrazas, bancos y gradas son producto de las variaciones que sufrió el nivel de la corriente lávica dentro del tubo ya formado y constituyen la tónica general del tapizado interior de la cavidad. Uno de los fenómenos más característicos producidos por el gran desarrollo de las terrazas es la fusión de las mismas para originar secciones con pisos superpuestos. El tubo inferior se reduce entonces a una pequeña gatera donde el paso es estrecho y con forma triangular. Esto se ha producido en la cueva de Las Breveritas,, la de los Piquetes y la del Sobrado.
Cascadas de lava: La Cueva del Viento está generada en una serie de coladas de lava superpuestas, donde los tubos superiores contactan en muchos puntos con ríos lávicos inferiores, produciéndose capturas de magma. Al solidificarse la lava, en la pared de contacto se conforma una auténtica cascada de lava, que tiene su máxima expresión cuando el material lávico es más viscoso. Los puntos más espectaculares son:
   - El gran pozo de acceso a la Galería Sobrado Inferior.
   - El pequeño pozo de 7 metros que comunica la galería de las Breveritas con la de los Ingleses.
    - El contacto inferior de la sala del Vivac con el tubo principal de la Cueva de Las Breveritas.
    - Un pequeño salto de 2 a 3 metros que se encuentra a unos 30 ó 40 metros de la entrada de la cueva de los Piquetes en dirección norte.
    - Un gran escalón lávico en galería Belén, muy cerca de la unión con Breveritas Superior.

     - Un salto de 2 ó 3 metros localizado a unos 200 metros del extremo norte de la galería Sobrado Inferior.
Sumideros de lava: en ocasiones la lava es captada por un tubo inferior obturándose el acceso a éste después de la solidificación del basalto. En la galería de los Ingleses hay un lugar muy representativo donde confluyeron materiales lávicos procedentes tanto del pozo que conecta con la cueva superior como de la galería que lleva al punto más levado del tubo de los Ingleses. Otro ejemplo lo encontramos en el extremo superior de la cueva del Sobrado.
Tipos de sustrato: Dependiendo de las características del flujo lávico que avanzó por el interior del tubo en último término, las cuevas volcánicas presentan distintos tipos de sustrato. La mayor parte del recorrido de la cueva del Sobrado está tapizada por un sustrato de tipo malpaís. La última emisión de lava durante el proceso genético de la cueva estuvo caracterizada por un magma muy viscoso que llegó perfectamente a las cotas más inferiores de las galerías. Sin embargo, hay que destacar que este río de lava residual no
poseía mucho espesor, de manera que aquellas galerías o ramales situados a varios metros por debajo del suelo de la galería principal no llegaron a captar este último río lávico.
      Los primeros síntomas de erosión en un tubo volcánico quedan plasmados en los desprendimientos que se van produciendo en diversos puntos del techo y de las paredes. En este aspecto, la cueva del Viento presenta un aspecto relativamente joven y en muchos lugares del recorrido conserva sus estructuras primitivas. Sin embargo, existen zonas en la cavidad donde le proceso erosivo se ha puesto de manifiesto. Estas zonas se caracterizan por acúmulos de bloques desprendidos en el suelo y por ser de gran tamaño, coincidiendo con salas de grandes dimensiones. A veces estas salas han crecido espectacularmente a causa de la erosión. Las más representativas son la de la galería de los Ingleses y la sala de los Troglobios. En ciertos puntos de la cavidad aparecen bloques de lava fundidos en el suelo, probablemente desprendidos del techo o arrastrados por el río lávico, que son luego tapizados por flujos posteriores.
        Por último, en los tramos más inferiores de la cueva de los Piquetes y de la Cueva de las Breveritas, se desarrolla un proceso de acúmulo de sedimentos que se acentúa sobre todo en recorridos
donde la pendiente es muy poco acusada. Probablemente tenga relación con el espesor del techo y con la gran cantidad de grietas a través de cuales se filtra el agua y sedimentos arrastrados desde la superficie. A veces, el agua filtrada se estanca en pequeños charcos de uno o dos metros de diámetro. Esto es evidente en la sala del Túmulo en la cueva de los Piquetes donde además se filtra agua que procede de las viviendas que están sobre la cavidad.
        Estafilitos y estalactitas de lava: como la mayoría de los tubos volcánicos, la cueva del Viento presenta unos característicos procesos sobresalientes en el techo denominados estalactitas de lava. Las formas son muy diversas, siendo la más común la de cono invertido. Posee una buena representación de estalactitas de lava primaria, de las que las cónicas son las que recubren gran parte del techo de la cueva. En los lugares donde el techo tiene una inclinación pronunciada, estas estalactitas se disponen en hileras paralelas. De manera más escasa aparecen a veces las estalactitas primarias irregulares, como por ejemplo en la cueva de las Breveritas.
       Las estalactitas originadas por fenómenos de refusión muy intensa son bastante escasa en esta cavidad, que se observa en la cueva de los Ingleses.
      Concreciones de origen secundario: Actualmente se ha hecho muy poca investigación sobre estas concreciones. Sin embargo, la cueva del viento posee una buena representación de este tipo de depósitos a lo largo de todo se recorrido. La morfología que presentan es muy variada, por lo que podemos distinguir cinco patrones diferentes:
- Pequeñas formaciones a modo de pequeños balcones adheridos a
- la pared llenos de agua.
- Formas pulverulentas que se deforman y desprenden al contacto.
- Vasos receptores en el suelo que se forman en las pequeñas oquedades.
- Estalactitas, desarrolladas sobre el techo plano o sobre estalactitas de lava.
- Grupos de concreciones que no se disponen verticalmente, sino siguiendo la dirección del viento que se produce en un tramo de pequeñas dimensiones.
    En cuanto a la formación de este tipo de tubos volcánicos por regla general son estructuras características de coladas basálticas, donde el mantenimiento del calor en el interior del flujo hace progresar el frente de la colada. En la cueva del Viento se observan tres niveles de conductos que parecen ser producto de sucesivas etapas eruptivas, que generaron coladas superpuestas, en cuyo seno se construyeron las galerías.
    En algún momento del pasado durante las emisiones basálticas más antiguas se construyeron los grandes canales lávicos que conformaron las dos galerías de grandes dimensiones: la galería de los Ingleses y la del Sobrado Inferior. Posteriormente, tras solidificarse y consolidarse, otra colada cubrió la superficie esciriácea de la zona, aún sin suelo ni vegetación. La dirección de ambas coladas coincidió ya que siguieron probablemente el curso de antiguas barranqueras. Un tercer nivel de coladas construyó todo un laberinto de conductos, que conecta frecuentemente con la cueva del Sobrado y la Cueva del Viento.